Las primeras semanas con un gato recién adoptado marcan el tono de toda la relación. Los gatos crean vínculos a su propio ritmo, así que al principio el objetivo es sencillo: ayuda a tu gato a sentirse seguro y deja que la confianza crezca a partir de ahí. Aquí te contamos cómo empezar con buen pie y cómo manejar el comportamiento no deseado de la forma correcta.
Los primeros días: menos es más
- Empieza poco a poco. Instala a tu gato en un cuarto tranquilo con caja de arena, comida, agua y un escondite. Toda la casa de golpe es demasiado.
- Deja que se acerque a ti. Siéntate cerca, háblale con suavidad y deja que tu gato se acerque por su cuenta. No fuerces el contacto.
- Mantén una rutina. Dale de comer y juega a horas constantes: la previsibilidad genera seguridad.
Generar confianza
- Usa premios y juego. Recompensa el comportamiento tranquilo y curioso con un premio o una sesión con la varita de juego. Si cerca de ti pasan cosas buenas, tú te vuelves un lugar seguro.
- Prueba el parpadeo lento. Cerrar y abrir los ojos despacio es el lenguaje corporal felino para decir «estoy a gusto». Muchos gatos parpadean de vuelta.
- Respeta el «no». Las orejas hacia atrás, una cola que se agita o que se aleje significan que necesita espacio. Retirarte en realidad genera confianza más rápido.
Corregir el comportamiento no deseado, con cariño
Es tentador recurrir al atomizador de agua cuando un gato araña el sofá o se sube a la mesa de la cocina. Pero esto es lo que han aprendido los expertos en comportamiento: rociar agua (o cualquier castigo) suele ser contraproducente. Tu gato no relaciona el agua con el sofá: la relaciona contigo. El comportamiento suele continuar cuando no miras y, mientras tanto, tu gato aprende a ponerse nervioso a tu lado.
Lo que de verdad funciona es redirigir el comportamiento y recompensar la decisión correcta:
- Elimina la motivación. ¿Se sube a la mesa de la cocina? Mantenla sin migas. ¿Araña el sofá? Coloca un rascador resistente justo al lado.
- Redirige y luego recompensa. Lleva a tu gato al rascador o al árbol para gatos, y prémialo o felicítalo en el momento en que lo use.
- Haz que el sitio «equivocado» sea menos atractivo, no aterrador: cinta de doble cara en los bordes de los muebles o papel aluminio sobre la mesa de la cocina son disuasivos suaves.
- Nunca castigues, pegues ni grites. Daña la confianza y aumenta el comportamiento provocado por el estrés.
- Sé constante. Todos en casa deberían seguir las mismas reglas para que tu gato no se confunda.
La paciencia da frutos
Algunos gatos se adaptan en días; otros, en semanas. Ve al ritmo de tu gato, recompensa el comportamiento que quieres y olvídate del castigo: vas a terminar con un compañero seguro y cariñoso que confía de verdad en ti. En PawHalo creemos que un gato tranquilo y respetado es un gato feliz.